Algatocín es un pueblo de la Serranía de Ronda situado entre los valles del Genal y del Guadiaro, rodeado de un paisaje de gran riqueza natural con pinares, castaños, alcornoques y encinas. Se encuentra a 724 metros de altitud, al pie de la Sierrecilla, y ofrece una imagen muy característica gracias al blanco de sus casas, que destacan sobre la ladera y se asoman al valle del Genal.
El casco urbano conserva la huella de su pasado andalusí, con calles estrechas, empinadas y sinuosas, adaptadas a la forma del terreno, y casas bajas de fachadas encaladas. A esta herencia se suman viviendas señoriales y porticadas de siglos posteriores, especialmente del siglo XVIII, que aportan carácter al conjunto.
Aunque no se conoce con exactitud toda su evolución histórica, se cree que su origen pudo estar vinculado a asentamientos bereberes, y una de las teorías más extendidas relaciona su nombre con la tribu de los Al Atusiyin. Tras las repoblaciones cristianas, Algatocín siguió creciendo hasta consolidarse como un pueblo serrano ligado principalmente a la agricultura y al aprovechamiento de los recursos del entorno.
Una de sus singularidades es la buena conservación del casco antiguo, que durante mucho tiempo quedó delimitado por un pequeño tajo natural. Gracias a ello, todavía hoy se distingue con bastante claridad la parte más tradicional del pueblo frente a las zonas de expansión más recientes.