El municipio de Alameda toma su nombre del arroyo de los Álamos, situado en un punto estratégico que durante siglos fue cruce de caminos entre Málaga, Sevilla y Granada. Esta situación favoreció el paso constante de viajeros y comerciantes. En este lugar se construyó en 1663 la parroquia de la Purísima Concepción, mandada edificar por el Marqués de Estepa, donde hacían parada las diligencias que recorrían estas rutas.
Precisamente estas rutas fueron escenario de numerosas historias de bandoleros. Uno de los más famosos fue José María Hinojosa Cobacho, “El Tempranillo”, cuya tumba se encuentra en la iglesia del municipio.
Los orígenes del asentamiento se remontan a tiempos muy antiguos. Los hallazgos arqueológicos indican que la zona estuvo habitada desde el Paleolítico Superior y el Neolítico, continuando su ocupación durante la época romana. En aquel periodo Alameda debió ser un lugar estratégico, ya que por su territorio pasaban varias calzadas romanas importantes.
Tras el periodo romano la historia del municipio es menos conocida, aunque algunos hallazgos arqueológicos confirman la presencia de población visigoda. No será hasta el siglo XV, cuando Alameda pase a formar parte del Marquesado de Estepa, momento a partir del cual el núcleo urbano comienza a desarrollarse de forma más clara.
En el siglo XIX la reorganización administrativa situó definitivamente a Alameda dentro de la provincia de Málaga, configurándose el municipio tal y como se conoce hoy. El centro del pueblo se encuentra en la Plaza de Andalucía, uno de los espacios más representativos de la localidad.