Benamargosa es un municipio que se sitúa en un punto de transición entre la Axarquía Alta y la Axarquía Baja, lo que históricamente lo ha convertido en un lugar de paso y de conexión entre distintas zonas de la comarca. Aunque no existen datos concretos sobre el origen exacto del pueblo, la etimología de su nombre —procedente del término árabe Ber-Ha-Maruxa— sugiere claramente su fundación durante la época musulmana.
A lo largo del tiempo, el municipio ha desarrollado una fuerte tradición agrícola gracias a la fertilidad de las vegas que rodean el río Benamargosa. Ya en el siglo XIII existen referencias documentales que relacionan estas tierras con el cultivo de los cítricos. Un tratado fechado en 1216, atribuido al famoso botánico andalusí Ibn Beithar, menciona la conveniencia de implantar el cultivo del limonero en los campos de Benamargosa. Desde entonces, el limón ha sido uno de los productos agrícolas más característicos del municipio, siendo además el lugar donde se obtiene el primer limón temprano de la provincia de Málaga.
Durante siglos la economía local también estuvo ligada al cultivo de la vid y la producción de pasas, aunque esta actividad sufrió un importante declive con la llegada de la filoxera a finales del siglo XIX. En la actualidad, la agricultura continúa siendo fundamental para el pueblo, con la presencia de cultivos subtropicales como aguacates, mangos, chirimoyos o kiwis, que han transformado el paisaje agrícola de la zona.
Benamargosa también protagonizó un curioso episodio histórico durante la Guerra Civil española (1936-1939). En aquellos años de escasez, el municipio se convirtió en un importante centro de contrabando de tabaco. Las hojas procedentes de la Vega de Granada eran manipuladas y preparadas en el pueblo para fabricar cigarrillos que posteriormente se distribuían hacia Málaga y otras provincias andaluzas. Por este motivo, Benamargosa llegó a ser conocida popularmente como “Gibraltar Chico”.